Efectivamente, está en marcha un rediseño de la Administración General de Aduanas, cuyo objetivo va a ser incrementar la recaudación y combatir el contrabando y la piratería. El gobierno de la 4T echará mano de los recursos contenidos en el FACLA (Fideicomiso para Administrar la Contraprestación a que se refiere el artículo 16 de la Ley Aduanera, de los pocos que no fueron extinguidos).

Cuenta con una bolsa de aproximadamente 81 mil millones de pesos, parte de los cuales se ejercerán en la infraestructura con que operan las 49 aduanas que están distribuidas en 24 entidades federativas.

La idea es modernizar carriles, plataformas y techos, pero también la base tecnológica que hoy día, a pesar de las multimillonarias inversiones que se hicieron en los dos últimos sexenios, está subutilizada.

PITA (Proyecto de Integración Tecnológico Aduanero), el desarrollo estrella que Kio Networks vendió a los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, sigue registrando deficiencias en su operación.

Las más relevantes: 100 carriles por los que entran camiones de carga no funcionan, el sistema no registra vehículos articulados, no lee las placas y no detecta los gafetes o identificaciones de los choferes.

En octubre vence el contrato de este proveedor de tecnología que preside María Asunción Aramburuzabala y que dirige Sergio Rosengaus, pero es probable que Aduanas tome la extensión hasta diciembre.

También del FACLA saldrá presupuesto para otras obras estratégicas del organismo dirigido por Horacio Duarte, como la construcción de la garita Otay 2 en Tijuana, Baja California.

Asimismo, la modernización del puente San Jerónimo-Santa Teresa, en Ciudad Juárez; el estudio y proyecto de un nuevo puente internacional, el cuarto en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

De igual forma considere la nueva terminal de carga y aduana en lo que será el aeropuerto Felipe Ángeles, que tendría un costo cercano a los tres mil millones de pesos.

Agregue la adecuación de los puertos de Salina Cruz, Oaxaca, y Coatzacoalcos, en Veracruz, para el Tren Interoceánico, y otra terminal de carga y aduana para el Tren Maya, que estaría en Puerto Progreso.

El equipo de Duarte también participará de cerca en la puesta en marcha de estos Tianguis del Bienestar que recién anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En buena parte de sus almacenes está la mercancía que será donada, que no vendida como se cree, a las comunidades más pobres y alejadas de la República mexicana.

Esa labor la coordinará la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, con el apoyo de la Defensa Nacional, que comanda Luis Cresencio Sandoval y la Guardia Nacional, de Luis Rodrígez Bucio.

El Financiero

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