Grupos civiles de la delegación El Sauzal señalan omisiones en la solicitud y falta de especificaciones en la Manifestación de Impacto Ambiental; empresa presentaría un segundo proyecto.

El Gobierno Federal negó una concesión de 20 años para un megadragado de sedimentos marinos en la costa frente al puerto de El Sauzal en Ensenada, por entregar información irregular.

Desde inicios de 2020, la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la empresa extranjera Boskalis Marine Contracting and Offshore Services, SA de CV está en manos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

La zona donde la empresa pretendía extraer material para venderlo a terceras personas es privilegiada, rica en sedimentos por la desembocadura de los arroyos San Miguel y Ensenada, por lo que integrantes del sector pesquero conformaron un grupo de resistencia liderado por el oceanólogo Sergio Guevara Escamilla para evitar en un futuro la ejecución del proyecto.

Una vez analizado el documento completo, los integrantes giraron oficios a la titular de la Semarnat, María Luisa Albores González; al gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez; al secretario de Desarrollo Económico, Mario Escobedo; y al presidente municipal, Armando Ayala Robles.

Una de las inconsistencias es que desconocen quiénes son los principales clientes que comprarán el material marino, diseñado exclusivamente para la recuperación de playas, arrecifes y muros de contención para puertos.

En el proyecto de MIA, que consta de 220 hojas, no se especifica el potencial uso de los sedimentos, tampoco a qué empresa los venderán ni a cuánto asciende la inversión.

Una de las hipótesis del grupo de trabajo que en 2020 se conformó entre pescadores, industriales e investigadores, era para la obra de ampliación de la planta regasificadora Energía Costa Azul (ECA), filial de Sempra.

El procedimiento para la explotación de sedimentos en un polígono de 4.5 kilómetros de frente de la costa y 2.5 de ancho, consiste en que el material obtenido será depurado en altamar y finalmente transportado; una parte de los clientes es merma que se desechará kilómetros mar adentro.

Conforme a lo declarado por el delegado federal Alejandro Ruiz Uribe, durante la última semana de marzo se decidió rechazar la propuesta hecha por Boskalis Marine Contracting and Offshore Services, SA de CV.

“A ese proyecto le fue negada su autorización, misma negativa que inclusive ya se le notificó a la empresa desde hace aproximadamente dos semanas”, dictó el funcionario.

Uno de los motivos fue la deficiencia en la información y que la vía no fue la correcta, toda vez que, por la magnitud del proyecto, debe ser una manifestación de modalidad regional.

“Como pescadores deportivos rechazamos el dragado por ser un acto perjudicial, hay cardúmenes y especies donde un cambio es un peligro para toda la actividad”, opinó el representante de Armadores Unidos de Pesca Deportiva, Martín Ramírez Jaime.

En su perspectiva, cualquier modificación no natural que se dé en la Bahía de Baja California, es un atentado, ya que toda la zona costera representa una pared de oportunidades para la pesca deportiva.

Por ejemplo, hay ciertos cardúmenes que no solo son de piedra, como el pez bonita, el jurel, la barracuda y los calicós.

Este año se reunieron con otros grupos de pescadores e industriales para llevar documentos de rechazo al proyecto hasta el Gobierno Federal y, por experiencia, saben de las afectaciones de un megadragado.

“No somos biólogos, pero no necesitamos serlo para saber que se trata de un plan nefasto. Lo que puedo decir por parte de la pesca deportiva, pesca ribereña, buzos, ostioneros, y tiene impacto directo en más de 200 pescadores de pesca deportivos y sus familias”, estimó el representante.

Para Martín Zambrano, dirigente de Pescadores Ribereños en El Sauzal, es un tema casi desconocido, pero con un impacto directo a la economía de los agremiados, que, como grupo, necesitan unión para emitir un posicionamiento. “Es una situación donde primero hacen las cosas -obra- y después ven daños”, sostuvo.

Conforme a información obtenida de la MIA rechazada, se determinó que en Baja California la demanda de material sedimentario marino para empresas asciende a 2.5 millones de metros cúbicos anuales, considerando que con el equipo disponible, las campañas de extracción estarían en el orden de 300 mil metros cúbicos al mes.

Los planes de trabajo supondrán la ejecución de operaciones de extracción activas durante ocho o nueve meses al año. El proyecto consiste en la explotación del material sedimentario del lecho marino en el perímetro designado, con el propósito de que pueda ser utilizado por terceros, principalmente para proyectos de recuperación de la línea de costa.

Sobre el uso que darán a los sedimentos, únicamente indica que será por parte de los clientes “para los fines que estos determinen, y será motivo de procesos de autorización independientes al que se contempla con esta manifestación”.

Como promovente y responsable de la explotación de los Sedimentos Marinos CLI, Boskalis asegurará que sus clientes cuenten con las autorizaciones necesarias y que el destino y volumen del sedimento entregado concuerde con lo establecido en sus respectivas autorizaciones.

Uno de los riesgos que se mencionan en la MIA tiene que ver con residuos peligrosos, contenedores vacíos de productos químicos como aceites, solventes, pinturas y adhesivos, además de aceite quemado. Serán temporalmente almacenados en áreas habilitadas para el efecto y desembarcados en las entradas a puerto para reavituallamiento, para su posterior entrega a empresas de servicio especializadas en el manejo de ese tipo de desechos.

Acorde con el biólogo Abel Serrano, la zona tiene varios años siendo estudiada por la empresa. Respecto a por qué es importante ese polígono y no otro de la costa de BC, explicó que uno de los privilegios es que está dentro de una zona rica en sedimentos.

En la costa de Ensenada hay dos frentes de agua dulce, uno es el Arroyo San Miguel y el segundo más hacia el Norte, el Arroyo Ensenada, ambos con corrientes muy definidas sedimentos.

Serrano aclaró que no toda la costa tiene el mismo piso marino, debido a que en otras áreas prevalece la presencia de piedra en el suelo. En la MIA no se contemplan medidas de mitigación ni los materiales a recuperar en caso que de lo que obtenga solo usará un 20%; el resto lo rechazarán por la borda.

El especialista aclaró que solo hay dos formas de dragado: la estacionaria, la cual realiza perforaciones de por lo menos 20 metros de profundidad del suelo marino; y por medio de arrastre, en la que un barco en movimiento lento realiza zanjas y posteriormente perforaciones. Advierte que ambos afectan la fauna marina y destruyen la fauna.

Además de la pesca deportiva, el impacto lo padecerían quienes se dedican a la crianza de moluscos como el caracol, langosta y ostión. Incluso a tres kilómetros de distancia hay zonas certificadas para la producción de ostión, mejillón y almeja generosa, las cuales quedarían sin protección.

Zeta

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