Un nuevo confinamiento de la economía sería negativo. Así lo señaló Jorge Lecona, director de la División Latinoamérica y el Caribe de Hutchison Ports, ante la posibilidad del advenimiento de una segunda ola de contagios de Covid-19 en el continente.

El ejecutivo portuario señaló, en ese contexto, que la letalidad inicial ya está atrás y destacó la próxima liberación de vacunas para inocular a la población.

Lecona acotó -durante su participación en el “Balance 2020 y perspectivas futuras para la industria portuaria en América Latina” que organizó la delegación latinoamericana de la Asociación Americana de Autoridades Portuarias (AAPA), que hoy existe aprendizaje a nivel mundial sobre el virus, su manejo y cómo cortar las cadenas de infección, tanto a nivel individual como de los grupos. Y recordó que somos las personas las llamadas al autocuidado, manteniendo distancia social sana la sanitización y el uso adecuado de cubrebocas.

El ejecutivo apuntó, además, que las empresas también están aportando al cuidado de sus trabajadores, a través de la implementación de protocolos y proporcionando a sus trabajadores los elementos necesarios para su cuidado.
Y recalcó que este aprendizaje debería permitir que las autoridades no optaran por un nuevo paro de las actividades

“Yo si pienso que con ese aprendizaje (de la medicina) ya no sería bueno un nuevo paro de actividades, porque eso sí detiene la economía. Ya no debe ser necesario un paro total, porque eso genera muchos problemas. Esa debe ser la lección”, puntualizó.

Respecto del año 2020, el ejecutivo de Hutchison Ports afirmó que la pandemia movió la economía del mundo y también de América Latina. Mencionó que en los principales corredores de comercio internacional se aprecia un desbalance, Por ejemplo, entre Asia Europa, o Asia América. Pero advirtió que este puede ser un fenómeno anterior a la pandemia y que sólo se ha visto aumentado por la situación actual.

En lo que se refiere al grupo, Lecona señaló que “nosotros estamos viendo que el movimiento de los contenedores en el mundo, en el 2020, va alrededor del -6%; a nivel del grupo globalmente estamos en un -4%. Muy en espejo de lo que está pasando en la industria”.

Respecto del escenario en Latinoamérica donde el grupo tiene presencia en México, Argentina, Panamá y Bahamas, la baja de volúmenes bordea el 6%, mientras que sus operaciones han presentado sólo una caída de tres puntos porcentuales.

“Es muy importante para nosotros tener este panorama, porque si bien la pandemia ha sido un evento catastrófico no solo en la salud de la gente sino también en la economía y podemos ver cómo y dónde se ha producido esa caída”, reflexionó.

También -desde este grupo- han observado el PMI (Purchasing Manager Index) para ver el comportamiento de las economías en la zona y puso como ejemplo el fuerte deterioro de México frente al buen momento que vive Brasil. “La pandemia nos ha pegado muy fuerte y este indicador nos puede mostrar cómo está cada uno de los países y de las regiones, dependiendo como se están comportando los corredores marítimos a nivel del mundo”, que es precisamente un factor que como parte de la industria marítimo portuaria dijo debe tenerse en cuenta al momento de determinar las perspectivas de futuro.

Como se ha observado durante los últimos años, Lecona, expuso que la tendencia de la industria es a atender los corredores del comercio a través de las alianzas y sus capacidades siguen en crecimiento.

Acerca de cómo se va a expresar esta situación en los puertos de Latinoamérica y El Caribe, el profesional portuario comentó que “evidentemente vamos a ver que cada vez los barcos son cada vez mayores, ya estamos en barcos de arriba de 20 mil TEUs. Entonces el reto de atender mayores volúmenes con menos arribos, implica tener instalaciones que atiendan precisamente ese tamaño de buques, pero también a velocidades más rápidas”.

En su presentación, Lecona mencionó -de igual forma- que los cambios en el tamaño de las embarcaciones se iniciaron hace más de 30 años, pero hoy es necesario dar respuestas cada vez más rápidas.

De ahí que el ejecutivo sugirió tres pilares para abordar esta situación: la automatización o robotización de las terminales; los puertos inteligentes y seguridad porque todos los puertos en Latinoamérica están siendo muy exigidos en esta materia.

En ese sentdo, Lecona recordó que la gran mayoría de los operadores de puertos de la industria, incluido Hutchinson Ports, comenzaron a operar en puertos con infraestructura existente, con diseños muy antiguos.

“En casi todos los puertos latinoamericanos el barco tipo era de 180 metros, en raras excepciones el diseño estaba pensado para embarcaciones mayores. Para resolverlo, hemos tenido que entrar en asociaciones público privadas. El ejemplo más reciente es el Puerto de Veracruz es un puerto de que su diseño data de más de 100 años y nosotros como terminal de contenedores ya no cabíamos en el puerto original y entonces con la autoridad portuaria con la pate publica hicimos un proyecto de ampliación de las instalaciones donde la Autoridad Portuaria construyó un rompeolas y del lado del Hutchison Ports construimos algo de 2 millones de metros cuadrados de terrenos y dragamos 13 millones de metros cúbicos para reubicar nuestra terminal, con un diseño más modernos”, expuso.

“El atractivo para la autoridad portuaria es que dimos cabida a otras cuatro terminales en esos dos millones de metros cuadrados y pudimos cristalizar un proyecto anhelado de muchos años en el Puerto de Veracruz”, añadió.

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