Desde 2017, los ataques contra buques comerciales y de suministro, así como a las plataformas petroleras en México han aumentado. Esta situación provocó que el Departamento de Estado de Estados Unidos incluyera en sus alertas de viaje de junio al estado de Campeche, cuya bahía concentra los principales pozos de alta mar en México.

El 22 de junio, la Secretaría de Marina mexicana (SEMAR), en conjunto con las empresas navieras del país, acordaron la instalación de áreas de fondeo en las costas del golfo de México para asegurar a los barcos y buques que arriben a esa región.

Sin embargo, este tipo de operativos se intensificaron a partir de noviembre de 2019, cuando dos tripulantes del barco italiano Rema resultaron heridos durante un asalto contra el buque mientras navegaba por las costas de Campeche. Este fue uno de los 16 asaltos que en promedio ocurrieron en el mismo año en la región del golfo, según la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF).

A su vez, la Marina mercante de México —responsable del transporte marítimo de carga y pasajeros que, de la misma manera que camiones y aviones comerciales, era un trabajo netamente civil— estima que los ataques de piratas a las embarcaciones comerciales en el país se incrementaron 316% entre 2016 y 2018.

En lo que va de 2020, han ocurrido 13 eventos de este tipo en la zona, según estimaciones de Antonio Rodríguez Fritz, secretario del Trabajo de la Orden de Capitanes y Pilotos Navales de la República Mexicana, Similares y Conexos (OCPNRM).

En entrevista con Sputnik, Rodríguez Fritz señala que en el golfo de México se han identificado dos tipos de ataques: el robo de combustible a embarcaciones pesqueras por parte de barcos y submarinos hechizos, así como robos o sabotajes contra embarcaciones comerciales o petroleras.

Los afectados por estos crímenes han narrado el modo en que se llevan a cabo: los ladrones interceptan a los buques en embarcaciones pequeñas que parecen botes pesqueros, pero que cuentan con potentes motores, por lo cual son capaces de evadir los radares de las autoridades.

En el caso de las plataformas marítimas, los responsables extraen en unos minutos petróleo o gas, mientras roban luces, tubos, válvulas o equipo electrónico. Posteriormente regresan a la costa para descargar la mercancía, aunque muy rara vez son detectados.

"Es un tema muy complejo. No está relacionado con el problema socioeconómico, porque no tendrían los equipos, ni la capacidad o el armamento necesario para llevar a cabo este tipo de ataques. En ocasiones, les roban a los trabajadores celulares, dinero, propiedades, pero en ocasiones roban equipos que no son vendibles, porque si tu embarcación tiene que comprar un radio VHF, necesitas un certificado y un historial del equipo. Por lo tanto, no los puedes utilizar en una embarcación de manera legal", explicó Antonio Rodríguez.

Expertos en el tema han señalado que las bandas de piratas están formadas por personas que conocen la región, como pescadores ribereños, desempleados de embarcaciones que apoyan a las plataformas marítimas y técnicos petroleros para cometer los atracos. Esta operación les permite infiltrarse rápidamente en los puertos para el tráfico de drogas y otras mercancías.

En 2018, la periodista Ana Lilia Pérez expuso que muchos de los piratas en las costas del golfo de México también se dedicaban a la ordeña de combustible. En ese caso, denunció que la estructura de este delito incluía la participación directa de funcionarios de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo cual convirtió a este en uno de los crímenes más redituables para los grupos involucrados.

Rodríguez Fritz identificó un proceso similar en cuanto al crecimiento de los ataques contra embarcaciones en el golfo de México.

"Cuando comienza la escalada de casos, en 2016, la Armada de México utiliza este fenómeno para decir que hay que militarizar a la marina mercante. Para mí se fomenta un incremento sustancial de casos de piratería y, ya iniciado, inmediatamente la SEMAR y el Gobierno de Enrique Peña Nieto alegan es necesario militarizar el transporte marítimo y logran pasar una ley en el Congreso, donde diferentes funciones de la marina mercante pasan a la esfera militar [a partir de enero de 2017]", señaló.

En 2017 se registraron 19 asaltos exitosos o intentos de robo en plataformas petroleras, buques de suministro y botes pesqueros en la bahía de Campeche, según la SEMAR. Sin embargo, a la fecha ninguna persona ha sido arrestada por esos hechos.

"Se generó una permisividad bastante sospechosa. No solamente hay centenas de casos, sino que no hay estadísticas formales, porque como la SEMAR dice que no es piratería, no guardan estadísticas de estos ataques. Nosotros hemos denunciado que estos ataques están destruyendo la industria de la pesca, pero cuando roban al barco italiano, SEMAR empezó una campaña con López Obrador para terminar de militarizar la industria de transporte marítimo", consideró Antonio Rodríguez Fritz.

De hecho, el actual secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, ha acusado a los empresarios y concesionarios de la Marina mercante de ser omisos y permitir la colusión en los atracos que se han registrado contra barcos en altamar.

"El día de hoy ha habido una serie de asaltos, lo reconocemos. Implementamos más medidas, no se las puedo decir, pero sí lo que le puedo decir es que en la semana que viene vamos a tener una reunión con los empresarios que quieran, con los concesionarios que quieran para explicarles muchas cosas en las que ellos están fallando", comentó el 24 de abril.

Representantes del gremio de transportistas marítimos respondieron que los piratas cuentan con las herramientas suficientes para adaptarse a los operativos de las autoridades mexicanas, como armas de alto calibre y motores de alto poder que les permiten alejarse hasta 30 millas de tierra.

"Cuando atacan al barco italiano y sale a nivel internacional, se da un efecto: el almirante José Rafael Ojeda Durán empieza a decir que los trabajadores de abordo están coludidos con los piratas. Le mandamos una carta solicitándole en forma legal que diera pruebas o pidiera disculpas por esos dichos. Empiezan a decir eso, sin embargo, hasta ahora no hay un solo detenido", indicó Antonio Rodríguez Fritz.

"La SEMAR alega que [este fenómeno] no se le debería de llamar piratería. Lo alega basándose en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), donde establece que, para considerarlo como piratería debería tener ciertos elementos, incluyendo que sea fuera del mar territorial. Esto pasa dentro del mar territorial y esto, a pesar de que es gente que aborda embarcaciones para robar o dañarlas, es ilógico no llamar piratería a lo que es un acto de ese tipo", comentó e indicó que entre sí llaman a este fenómeno de neopiratería.

El secretario de la OCPNRM también dijo que este año los ataques y robos en el golfo de México se han reducido 25%, aunque el caso del barco italiano pudo ser el detonante para que el Departamento de Transporte de Estados Unidos emitiera su alerta de viaje a Campeche.

Al respecto, Washington destacó que, desde enero de 2018, han ocurrido ataques contra al menos 20 buques pesqueros y 35 plataformas petroleras y buques de suministro en alta mar en la Bahía de Campeche. Al menos cinco de ellos ocurrieron en abril de 2020 e involucraron el uso de armas de fuego, así como lesiones de la tripulación, toma de rehenes y robo de equipos, según un informe de la Oficina de Inteligencia Naval de Washington (ONI, por sus siglas en inglés).

Ante esto, la SEMAR implementó un perímetro de seguridad en la sonda de Campeche, Dos Bocas, Tabasco y Veracruz, principales puntos de carga y descarga de combustible para Pemex y otras empresas. La institución del Gobierno mexicano resalta que, como resultado de esa acción, no ha recibido reportes confirmados de robos en la bahía de Campeche durante mayo.

Sputnik

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