México se encuentra aún inmerso en los casos positivos por coronavirus (COVID-19), y no resulta difícil predecir que la crisis sanitaria dejará graves secuelas en la economía del país. “La emergencia sanitaria generó afectaciones en las cadenas de suministro de las grandes empresas transnacionales, que actualmente se han visto amenazadas por su dependencia de un sistema global”, dice Rubén Imán, director general de ONEST Logistics, una de las empresas mexicanas más grandes en el ramo.

Ante este panorama, añade el empresario, la industria logística se ha visto severamente afectada por el cierre de fronteras, aeropuertos y puertos, así como la incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros.

A este panorama, se suman los pronósticos poco alentadores del Banco de México a finales de mayo, cuando dibujó tres escenarios posibles para el 2020. En el mejor de los casos, la contracción económica solo sería de 4.6%. Mientras que en el más negativo, el Producto Interno Bruto (PIB) registraría un desplome de 8.8%.

Por parte, la agencia calificadora Fitch Ratings también estimó una caída de 7.4% para la economía del país este año; mientras que Citibanamex advirtió que si el gobierno mexicano no implementa estímulos, el hundimiento podría llegar hasta 10.5%, lo que colocaría a México en una crisis que no se había visto desde 1930. Así las cosas, las previsiones no son alentadoras para el país.

 Todos los esfuerzos en materia económica, públicos y privados, van dirigidos a disminuir el duro impacto de la pandemia en México, y en el futuro inmediato se vislumbra una carta bajo la manga que podría acelerar la anhelada recuperación del país: la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial entre México, Estados Unidos (EU) y Canadá (T-MEC) este primero de julio.

Raúl Meyer, socio de Manufactura Avanzada y Movilidad en EY México, señala que la inminente entrada en vigor del tratado comercial cobra mayor relevancia para la economía mexicana, debido a que hay un notorio interés por parte de los gobiernos para la pronta y correcta aplicación del acuerdo.

“Una de las razones es porque en estos momentos de incertidumbre y tensiones políticas, se buscará que el T-MEC refleje al comercio extranjero e inversionistas un panorama de certeza y confianza, donde la relación de comercio entre los países involucrados funcionará como un motor del crecimiento y desarrollo”, explica el experto de EY.

 La entrada en vigor del nuevo Acuerdo Comercial de América del Norte traerá al país la oportunidad de convertirse en un centro logístico para la región, sobre todo por el gran impacto de la pandemia en la industria en México. Según datos del Índice de Confianza del Transporte y la Logística (ICTYL), la pandemia es el principal factor de amenaza para las empresas logísticas en este momento, considerando que ha afectado el ritmo de la economía internacional y la debilidad de la demanda en la producción.

 En consecuencia, 36% de las empresas registraron impactos en ventas, 20% cerraron plantas, 18% disminuyeron las cargas, 18% interrumpieron sus cadenas de suministro y 6% disminuyó su capacidad instalada en el país.

 El especialista de EY México, Raúl Meyer, dice que “existe una gran oportunidad para manufacturas, autopartes y el sector aeroespacial en el país, siempre y cuando tengamos las condiciones correctas para que la industria transnacional decida invertir en el país, no sucederá por arte de magia”.

Aunque México tiene la ventaja geográfica —por la vecindad con EU, un mercado al que muchas empresas internacionales quieren llegar—, podría estar todavía mejor, coincide Rubén Imán, CEO de ONEST Logistics.

 El directivo de esta empresa logística recomienda a las organizaciones analizar sus procesos si desean tener más protagonismo en esta nueva era comercial, con el T-MEC de respaldo; así como la situación de sus proveedores críticos, para detectar las amenazas que limitarían esta participación y evitar posibles afectaciones a su producción y a su capacidad de abastecer la demanda del mercado.

Rubén Imán también considera que el principal reto para las empresas logísticas está en la búsqueda de sistemas para externalizar el riesgo y ganar flexibilidad para hacer frente a una próxima crisis.

 Y agregó que, a pesar de los grandes obstáculos que enfrentaron Onest Logistics mantuvo sus operaciones al 100%, con lo que aseguró el correcto abasto de los productos de sus clientes a todo el mercado nacional y garantizó los empleos de su equipo de trabajo, conformado por más de 3,000 especialistas en el ramo.

 En este momento, las empresas logísticas se enfrentan a dos retos simultáneos: La entrada en vigor del T-MEC y las acciones para mitigar el impacto de la pandemia de Covid-19. “Desde el inicio de la cuarentena y hasta el día de hoy con la nueva normalidad y la entrada en vigor del T-MEC, equipamos y capacitamos a todo el personal sobre las nuevas medidas que integra el acuerdo”, dice Rubén Imán, de ONEST.

Por otro lado, comenta el directivo, los cambios en el consumo originados por el cierre económico y la propia pandemia sanitaria, sentarán las bases en esta nueva era del acuerdo comercial entre Estados Unidos y Canadá.

“Durante la crisis sanitaria, los servicios de almacenamiento, transporte y distribución, vinculados a actividades comerciales en línea, registraron un crecimiento considerable y se prevé que esta tendencia continúe.

Asimismo, detectamos un aumento en las operaciones del comercio electrónico de algunos de nuestros clientes, que representa hasta 6 veces el tamaño de sus ventas y ocupa un porcentaje importante en sus ganancias”, menciona Imán.

 El capítulo 19 del acuerdo comercial genera certidumbre para sector del e-commerce que, por la pandemia y su maduración como canal de ventas, aumentará tanto la competitividad como la actividad comercial de los países involucrados. Aquí hay un universo de unas 2,000 empresas que impactará en sus negocios.

 Esto genera las condiciones para que empresas con modalidad “Justo a tiempo” mantengan un inventario de seguridad mayor a 5%. Esto genera un potente mercado para los inversionistas, pues garantizar estos insumos requiere más de 100 millones de metros cuadrados en propiedades industriales, para almacenar y distribuir estos inventarios. Esto implicaría duplicar en pocos años los metros cuadrados que hoy se destinan para este tipo de servicios en el mercado logístico.

 No obstante, el especialista de EY, Raúl Meyer, refiere que otro de los grandes desafíos en la coyuntura actual es garantizar la continuidad de las cadenas de suministro y la distribución de los productos en los tres país involucrados.

 Un freno importante para las industrias actualmente es la falta de homologación en la semaforización de las entidades, herramienta dispuesta por la Secretaría de Salud federal para liberar las actividades económicas de acuerdo con la intensidad de la propagación del virus de Covid-19 en sus territorios.

 “¿De qué le sirve a una empresa de calzado la reactivación económica en Guanajuato si sus proveedores de otros estados no han regresado aún? No van a tener los insumos para trabajar por una disrupción en las cadenas de abastecimiento. Por eso la logística es un desafío importante a resolver cuando entre en vigor el T-MEC”, explica Meyer.

También el T-MEC dará a México una gran oportunidad, pues con las reglas de origen abre la puerta para que empresas ubicadas en China o en cualquier otra parte del mundo se muden al país para cumplir con este lineamiento.

 Un ejemplo claro es la industria automotriz y toda su cadena de suministro, donde “el requerimiento de contenido local sube de 65 a 72.5%, y eso da muchas oportunidades para toda la industria de autopartes y por ende a la logística en el país”, dice el consultor de EY. Además, el experto señala que el gobierno mexicano debe trabajar aún más en la apertura comercial, disminuir barreras a negocios internacionales y desarrollar más infraestructura. “Hay una gran limitación en los tres niveles de gobierno para invertir en infraestructura.

Hay caminos posibles para atraer inversión en los campos logístico y aduanero, a través de asociaciones público-privadas y también con la privatización de algunas empresas estatales”, dice Meyer. Según el experto, el gobierno mexicano tiene que dar confianza y certezas jurídicas a la iniciativa privada para garantizar que las inversiones se desarrollen sin ningún cambio a futuro.

Sin embargo, ambos expertos señalan que los efectos del nuevo acuerdo comercial se verán a partir del próximo año. “El impacto del T-MEC será más claro y más intenso en el 2021. Por ahora, nuestro pronóstico es que la economía mexicana sufrirá muchísimo este año”, dice Meyer.

Sin embargo, un punto a favor de nuestra economía es la fuerte y cercana relación que tiene con la estadounidense. “México podría sufrir más que la economía del otro lado de la frontera, pero aún así anticipamos que mientras se abran más las actividades productivas allá, México puede recuperarse, aunque sea lentamente”, dice.

 La pandemia deja un gran aprendizaje a la industria logística y sentará las bases para replantear procesos y desarrollar un análisis de riesgos, que le permita anticiparse a nuevas medidas preventivas ante la era del T-MEC.

Milenio

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