Con la puesta en marcha de la primera carretera marítima Grupo Inversor Veracruzano (Griver) concretó el sueño de varias décadas en el transporte marítimo: reiniciar las operaciones de cabotaje y conectar a Centroamérica en una ruta de navegación de corta distancia.

Óscar López, director general de Griver, explica cuáles fueron las motivaciones para conectar vía marítima a los puertos mexicanos, los retos que enfrentaron, cómo se logró esta hazaña y parte de sus metas para conectar en un futuro a México con circuitos para el transporte de mercancías a Cuba y las Islas del Caribe.

En entrevista dijo que la idea de conectar, vía marítima, el sureste con el norte del país la estudiaron durante los últimos cinco años y encontraron que en Centroamérica había interés de importantes grupos exportadores para llevar productos a la Riviera Maya.

Ejemplificó que para conectar vía terrestre Centroamérica y Mérida se necesitaban siete días y entre los retos que tenían que enfrentar destaca la complicación de hacer el cruce fronterizo, robos, bloqueos de carreteras y circunstancias climáticas como huracanes y tormentas tropicales, lo que de alguna forma rompía las cadenas de suministro.

El estudio de mercado de Griver concluyó que había necesidad de mover, por mar, carga del sur al norte del país y viceversa; por ejemplo, la sal que se produce en Las Coloradas, Yucatán y se envía, actualmente por carretera, a las plantas de pinturas de Dupont en San Luis Potosí.

“Identificamos compradores y productores que mandaban carga en ambos sentidos hasta la Riviera Maya, y habiendo entendido los flujos del comercio y los precios a los que esa carga llegaba encontramos que los precios del flete marítimo hacían sentido”, dijo.

Considerando lo anterior, Grupo Griver desarrolló el modelo de negocio para una carretera marítima del norte del país hasta la Riviera Maya con Progreso como punto estratégico y la costa atlántica de Centroamérica. “Una razonable oportunidad para instalar un circuito de tráfico marítimo tanto de cabotaje como de altura” explicó Óscar López.

Para Griver el primer reto fue entender que las rutas de cabotaje y las rutas cortas no son para competir con el flete terrestre, sino un complemento.

Entre los cambios que permitieron la puesta en marcha del cabotaje en puertos como Veracruz, es que se tuvieron que modernizar los procedimientos en materia aduanera, en la disponibilidad de áreas portuarias para que el tráfico pudiera hacerse sin desobedecer los mecanismos de control. Se analizó cada puerto involucrado en la ruta para evaluar las zonas, las áreas y las disponibilidades de infraestructura, para ello se encontró gran disposición de la Coordinación de Puertos y Marina mercante y de la Administración General de Aduanas.

Asimismo, se establecieron mecanismos para que las tarifas y los precios de los servicios de cabotaje, por el uso de la infraestructura portuaria, fueran factibles y de alguna forma permitieran competir con las de tráfico terrestre de mercancías. Se lograron costos de entre 10 y 15 por ciento por debajo.

La primera carretera marítima se arranca con el buque BF Caloosa, que es un barco multipropósito con grúas propias con capacidad de entre 350 contenedores.

“Creemos que en esta primera fase es un barco que cumplirá con el objetivo de identificar la relación de carga en ambos circuitos, para de ahí partir en un segundo barco más amoldado a los volúmenes y tipos de carga que vayamos identificando en la primera etapa de este proyecto con este primer barco”, explicó.

De acuerdo con Óscar López, la meta es incorporar un segundo barco para una ruta cartocenal para que haya dos circuitos con dos barcos, para cargas como cerveza, sal, acero y granel mineral.

Debido a la pandemia originada por el virus covid-19 por ahora existe una disminución drástica en el movimiento de carga, pero este esfuerzo forma parte de un plan de integración con Mesoamérica y no sólo con transporte marítimo, sino también carretero.

“Es un proyecto que viene a enarbolar y fomentar el interés regional de cara a los grandes retos que México, ha vivido en los últimos años”. En los próximos dos años Grupo Griver tiene la visión de conectar por esta vía a Cuba y algunas islas del Caribe.

Ya con la incorporación de una segunda nave se buscará integrar tráfico entre Veracruz, Progreso y Mariel y con la tercera y cuarta nave ir a todas las Islas del Caribe de Santo Domingo, estimó.

Pilar Juárez en Milenio

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