Es sabido que alrededor de 80 por ciento del comercio mundial se transporta por la vía marítima, asegura Juan Carlos Merodio López, Senior Partner-Director M&L Estudio Legal, quien desarrolla además el siguiente texto:

Un conocido internacionalista de la antigüedad señalaba que “cuando Dios creo al mundo, no quiso darles a todos los países todo, y por eso creó el mar para que intercambiarán y se comunicaran”.

Se dice y con razón que México es un país que vive de espaldas al mar.

No hemos sido capaces de hacer un aprovechamiento sustentable de los más de 11 mil kilómetros de costas y de los amplios espacios marítimos con que cuenta nuestro país. De manera particular, desde hace décadas, de manera inexplicable el gobierno mexicano ha mantenido en completo estado de abandono el desarrollo de una flota mercante nacional que sirva como herramienta estratégica para apoyar al comercio exterior que tenemos con diversas naciones del mundo.

Fue en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, con la publicación de la Ley de Navegación de 1994, cuando se decidió abandonar la política pública entonces existente que permitió el crecimiento de la Marina Mercante, hasta ubicarla como la más importante de América Latina.

“No importa la bandera del buque que transporte los jitomates”, se escuchaba decir algunos funcionarios con total ignorancia. Y así, han transcurrido cinco sexenios completos sin que ninguno de nuestros gobernantes hayan tenido la visión de impulsar a la industria marítima nacional, que para otros países, en especial las grandes potencias, consideran vital en sus planes de desarrollo, creación de empleos, y repercusión económica general.

El último Reporte Marítimo de Naciones Unidas, señala que la flota mercante mexicana no llega siquiera al 1 por ciento del total mundial.

Esta situación genera una fuga de divisas para el país de alrededor de 13 mil millones de dólares anuales por concepto de fletes pagados a navieras extranjeras. No contamos con servicios marítimos de cabotaje de importancia, y mucho menos en navegación de altura, lo que nos genera pérdidas y falta de competitividad.

Nos urge una política integral de largo plazo para el desarrollo marítimo sustentable. Queda al nuevo Gobierno mexicano, corregir este gran olvido y error en el que estamos, literalmente, naufragando.

Por eso decimos, presidente Andrés Manuel López Obrador, no se olvide del mar.

l Pese a los esfuerzos de las anteriores administraciones, en la industria de la transportación marítima como cabotaje, el movimiento nacional de mercancías por barco reportó una disminución de 25 por ciento en el primer trimestre de 2019, respecto al mismo periodo de un año antes.

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